Durante generaciones se ha mantenido la creencia popular de que las sábanas deben cambiarse estrictamente cada 7 a 10 días. Sin embargo, diversos estudios científicos han desmentido este mito, revelando que la frecuencia de lavado no tiene un impacto real en la salud de la población general y que la verdadera clave de la higiene no está en el calendario, sino en la temperatura del agua de la lavadora.
Un estudio publicado en 2008 demostró la resistencia de los ácaros del polvo ante distintas temperaturas: mientras que los lavados a 30 °C apenas eliminan un 6,5 % de estos microorganismos y a 40 °C un 9,6 %, únicamente los lavados a 60 °C o con ciclo de vapor logran erradicar el 100 % de los ácaros. Asimismo, investigaciones en ropa de cama y almohadas han detectado entre 4 y 14 especies de hongos —destacando el Aspergillus fumigatus—, remarcando que hábitos como lavarse las manos tras manipular ropa sucia y subir el termostato de la lavadora son las medidas más efectivas para romper su ciclo vital.
Aunque divulgadores sugieren airear la cama a primera hora para combatir la humedad, los ácaros son lo suficientemente resistentes como para rehidratarse con el propio sudor que produce el cuerpo al acostarse. Por ello, los expertos coinciden en que, salvo que se conviva con mascotas o se sufran alergias severas, ajustar la temperatura del agua es el verdadero secreto para mantener la cama impecable y libre de bacterias.
Noticias 24 horas / Fabiana Almeida
Foto cortesía Envato








