La Fórmula 1 está dispuesta a realizar ajustes en las normas que rigen los motores y la gestión de energía de los monoplazas después de la fuerte crisis de críticas generada en el primer Gran Premio de la temporada, dispütado en Australia. Las quęjas surgieron principalmente por la nueva reglamentación técnica que entró en vigor esta campaña y que ha complicado la dinámica de las carreras.
Según ha explicado Nikolas Tombazis, director de monoplazas de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), la idea es revisar la distribución de energía entre la parte eléctrica y la térmica de los motores después del Gran Premio de China y analizar posibles cambios que puedan equilibrar mejor la competición.
El motivo central de estas consultas es la insatisfacción generalizada con la forma en que las nuevas unidades de potencia funcionan en carrera. Muchos pilotos han expresado que el papel dominante de la gestión de energía, especialmente de la parte eléctrica, ha convertido las carreras en una experiencia distinta a la tradicional, menos centrada en la habilidad pura del piloto.
En el primer GP del año, esta nueva regulación técnica, con motores que combinan 50 % energía térmica y 50 % eléctrica, generó situaciones de competición en las que la estrategia de recarga y el uso de modos especiales de potencia cobraron protagonismo, provocando debates sobre si esto afecta negativamente al espectáculo esperado en la máxima categoría del automovilismo.
La FIA ha señalado que los equipos acordaron mantener las reglas tal como están para las primeras pruebas de la temporada y luego evaluar los datos recopilados para considerar ajustes, en especial en la gestión de la energía y otros parámetros técnicos, con el objetivo de mejorar la experiencia de competición tanto para pilotos como para aficionados.
Con información de: Mundo Deportivo









