Un nuevo estudio científico ha puesto en duda la creencia popular de que subir el volumen de la música en el gimnasio motiva y mejora el rendimiento físico durante el ejercicio. La investigación, liderada por especialistas de la Universidad del Sur de California, analizó cómo influye realmente el volumen del sonido en el esfuerzo de quienes participan en clases grupales de entrenamiento y llegó a conclusiones sorprendentes.

Los investigadores recopilaron datos de 189 personas que asistían a sesiones de entrenamiento con pesas en Los Ángeles, comparando clases donde la música se reproducía a un volumen promedio alto con otras en las que se redujo moderadamente. Los resultados mostraron que no hubo diferencias significativas en el esfuerzo percibido entre quienes entrenaron con música más alta y quienes lo hicieron con niveles más bajos, lo que indica que el volumen elevado no potencia el rendimiento físico.

Más allá del rendimiento, la investigación también destacó un aspecto importante para la salud: la exposición frecuente a sonidos fuertes puede elevar el riesgo de pérdida auditiva o síntomas como zumbidos en los oídos. Por eso, reducir el volumen en espacios de entrenamiento podría ser un paso sencillo para proteger la audición de los asistentes sin afectar la calidad del entrenamiento.

Aunque el volumen alto no parece influir directamente en la intensidad del ejercicio, los especialistas recuerdan que la música en sí puede ser útil para motivar y distraer la atención del cansancio, siempre y cuando se elijan ritmos adecuados que acompañen el ritmo de entrenamiento.

Los expertos concluyen que el ritmo o tempo de la música es más relevante que su volumen cuando se trata de acompañar una rutina física, y aseguran que ajustar estos elementos puede mantener un ambiente motivador sin exponer a los deportistas a niveles de sonido peligrosos para su audición.

Con información de: TN

¿Qué opinas de esto?