Al crecer en las décadas de 1940 y 1950, no tuve las mismas oportunidades de competir en deportes que los chicos. Siempre me ha encantado el ejercicio, así que me mantuve activa en mi vida adulta esquiando, jugando al tenis y corriendo regularmente carreras de 5 y 10 km, pero jamás se me pasó por la cabeza competir en un triatlón, porque no sabía nadar.

No fue hasta que cumplí 59 años, cuando un grupo de amigos decidió inscribirse en un triatlón sprint local (que consistía en 740 metros de natación, 20 kilómetros de ciclismo y 5 kilómetros de carrera a pie), que me lo pensé mejor. Quería competir con ellos y sabía que era capaz de completar la parte de ciclismo y la de carrera a pie, así que convencí a mi hija para que compitiera conmigo en un equipo de relevos: ella nadó y yo hice la parte de ciclismo y la de carrera a pie.

La carrera fue inspiradora y la disfruté muchísimo, pero al cruzar la meta no quedé del todo satisfecha. Tenía muchas ganas de volver a competir, pero la próxima vez estaba decidida a nadar. Entrenaba en mi barrio unas tres veces por semana, veía vídeos, leía libros y analizaba la técnica de otros nadadores.

Ahora, más de 20 años después, he competido en 28 carreras de distancia sprint y olímpica, 50 medios Ironman y 16 Ironman. A mis 80 años me convertí en la mujer de mayor edad en competir en el Campeonato Mundial Ironman. Era la undécima vez que competía en este evento emblemático, y completé el triatlón de 226,3 kilómetros, que consistía en 3,8 kilómetros de natación, 180 kilómetros de ciclismo y 42,2 kilómetros de carrera a pie, en 16 horas, 45 minutos y 26 segundos, ganando así mi categoría.Mi próxima carrera está programada para junio de 2026, pero entreno todo el año porque me encanta el proceso y me hace sentir de maravilla.

Con información de: BBC

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