La temporada navideña de este año trae consigo un cambio claro en los hogares europeos: el clásico árbol verde, ya sea natural o sintético, está siendo reemplazado por alternativas estilizadas y amigables con el ambiente. Esta corriente apuesta por estructuras simples, materiales reciclados y un enfoque funcional que armoniza con los espacios modernos.
Entre las variantes más populares aparecen los llamados “árboles de pared”, realizados con cintas, luces o ramas que dibujan la silueta de un árbol; también están las estructuras en madera o metal desmontables, fabricadas para ser reutilizadas año tras año. Estas opciones no solo permiten reducir el volumen de residuos, sino que también se adaptan a viviendas pequeñas y estilos de vida urbanos.
La estética que domina este cambio es la del minimalismo nórdico: tonos neutros y tierras, materiales naturales sin tratar, y una iluminación cálida y discreta. Los adornos excesivos dan paso a detalles artesanales, textiles suaves y diseños sobrios, con el objetivo de crear un ambiente acogedor sin saturar los espacios.
Este giro en la decoración también refleja una mentalidad más consciente hacia el consumo, el entorno y el ahorro. Las familias buscan mantener el espíritu festivo sin los costos elevados o el mantenimiento complejo que el árbol tradicional puede implicar. Así, la Navidad se actualiza hacia un estilo que combina tradición, diseño y sostenibilidad.
Con información de: El Tiempo









