La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que existe un 55 % de probabilidad de que se desarrollen condiciones de La Niña entre septiembre y noviembre de este año. Este fenómeno, asociado al enfriamiento de las aguas del océano Pacífico, suele generar efectos contrastantes: desde intensas sequías hasta lluvias torrenciales en distintas partes del mundo.

Aunque en los últimos meses los informes señalaban condiciones neutrales, las nuevas proyecciones anticipan un cambio significativo en los patrones climáticos globales. Entre los principales riesgos se encuentran afectaciones a la biodiversidad, la agricultura y la disponibilidad de agua en varias regiones, lo que podría intensificar la vulnerabilidad de comunidades dependientes de estos recursos.

La OMM recalcó que, pese al enfriamiento en el Pacífico, las temperaturas globales se mantendrán por encima del promedio debido a la tendencia general del calentamiento climático. Esta combinación aumenta la posibilidad de eventos meteorológicos extremos y resalta la necesidad de preparar con urgencia sistemas productivos y sociales para escenarios de mayor presión ambiental.

En este contexto, la organización subrayó la importancia de las alertas tempranas y los pronósticos estacionales como herramientas esenciales. Estos mecanismos permitirían a los gobiernos y a sectores estratégicos —como agricultura, energía, transporte y salud— anticipar medidas de mitigación y reducir tanto pérdidas económicas como riesgos humanos.

El anuncio también refuerza el llamado internacional a fortalecer la resiliencia climática y financiar sistemas de monitoreo en regiones vulnerables. Según la OMM, solo con cooperación y preparación global se podrá enfrentar con mayor eficacia los impactos de fenómenos meteorológicos extremos como La Niña.

Con información de: Reuters

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