La concurrencia de diversos eventos sismicøs en regiones como Colombia, Venezuela, Indonesia y la península ibérica ha reavivado la inquietud pública sobre si el planeta atraviesa por una etapa de inusitada inestabilidad geológica. Sin embargo, los registros de monitoreo internacional descartan un incremento anómalo en la frecuencia global de estos fenómenos.
Cifras del Servicio Geológico de los Estados Unidos revelan que desde el año 1900 la media anual se mantiene en torno a los 16 terremotos de magnitud 7 o superior. Los especialistas puntualizan que las fluctuaciones entre períodos son comportamientos estadísticos habituales dentro de la dinámica terrestre, por lo que la coincidencia de varios movimientos en lapsos breves no responde a una conexión directa entre los epicentros.
Factor de percepción: La idea de un planeta más convulso responde al despliegue de redes de detección sismológica más sensibles, capaces de precisar movimientos que antes no se cuantificaban, sumado a la inmediatez informativa de los medios y plataformas digitales, los cuales globalizan la cobertura de cualquier contingencia en cuestión de minutos.
Más allá del impacto mediático, los expertos coinciden en que el foco de atención debe centrarse en la preparación poblacional y el nivel de vulnerabilidad de las infraestructuras en zonas de alta interacción tectónica, y no en la hipótesis de un repunte en la actividad del planeta.
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