Dormir bien es esencial para la salud física y mental; y el género influye en cómo dormimos. Las diferencias hormonales entre hombres y mujeres afectan no solo la cantidad de sueño, sino también su calidad. Para entender mejor esta realidad, Óscar Larrosa, neurofisiólogo clínico experto en medicina del sueño, con 27 años de experiencia en la profesión, está especializado en insomnïo y el Síndröme de piernas inquietas (enfermëdad de Willis-Ekom), quien ayuda a responder las preguntas clave sobre el descanso y sus desigualdades.

Mientras los hombres presentan una arquitectura de sueño más estable, las mujeres experimentan variaciones hormönales que afectan su descanso, especialmente en etapas como la adolescencia, la edad fértïl y la menopausïa. De media, las mujeres duermen entre 10 y 30 minutos más por noche que los hombres, pero su calidad de sueño suele ser peor. Esta paradoja se observa especialmente los fines de semana, cuando las obligaciones sociales disminuyen y se evidencian más las diferencias.

Algunos datos apuntan a una mayor necesidad de sueño en las mujeres, por mayor porcentaje de sueño profundo. Además, muchas expresan que desean dormir más. Aunque no hay consenso definitivo, la presión fisiológica de sueño podría ser mayor en mujeres, lo que explicaría su percepción de necesitar más descanso.

Si el rendimiento diurno baja, hay comportamientos inusuales durante el sueño o somnolencia excesiva, hay que consultar. No hay que esperar a que el problema se cronifique. La salud del sueño merece atención médica igual que cualquier otra dimensión del bienestar.

Con información de: El Tiempo

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