La Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU declaró oficialmente una hambrüna en Gaza, una crïsis que, según el director Tom Fletcher, «podría haberse evitado» si no fuera por lo que él describe como «la obstrucción sistemática de Israel». En una rueda de prensa en Ginebra, lamentó la situación, afirmando que los alimentos se acumulan en las fronteras, un problema que podría «atormentarnos a todos».

La Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC), un organismo de la ONU con sede en Roma, confirmó que la hambrüna ya está en curso en la gobernación de Gaza y se espera que se extienda a las áreas de Deir al Balah y Jan Yunis para finales de septiembre. Este informe técnico y detallado de la situación alimentaria en el territorio ha servido como la base para la declaración oficial de hambrüna por parte de la ONU.

En respuesta a las acusaciones, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel ha rechazado categóricamente el informe del IPC, afirmando que «no hay hambrüna en Gaza». En un comunicado, el gobierno israelí calificó el informe como «fabricado ‘a medida’ para la falsa campaña de Hamás» y lo acusó de basarse en «mentiras» proporcionadas por la organización militante. Israel también criticó al IPC por supuestamente «desviarse de sus propias reglas» y «blanquear» la información de Hamás.

La grave discrepancia entre las declaraciones de la ONU e Israel resalta la profunda división y la compleja situación en el terreno. Mientras las organizaciones humanitarias internacionales señalan que la hambrüna está en pleno apogeo y culpan a las restricciones en la entrada de ayuda, Israel sostiene que las acusaciones son parte de una campaña de desinformación.

Con información de: El Universal

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