El Feng Shui, disciplina milenaria orientada a armonizar los espacios, sostiene que el entorno influye de manera directa en el bienestar y en la circulación del Chi, la energía vital. No se trata de magia ni de reformas costosas: ordenar con conciencia puede generar cambios reales en la forma en que fluye la energía en el hogar.

Especialistas en la materia remarcan que vaciar un armario puede representar mucho más que reorganizar ropa. Implica revisar qué objetos acompañan el presente y cuáles pertenecen a etapas superadas. El placard, según esta mirada, refleja bloqueos o aperturas en áreas como el trabajo y el dinero.

El recambio de temporada suele generar estrés: montañas de prendas, falta de espacio y decisiones postergadas. Sin embargo, este momento puede transformarse en una instancia de limpieza profunda, tanto material como simbólica. Desde la perspectiva del Feng Shui, el desorden en el dormitorio afecta la claridad mental y estanca la energía vinculada a la prosperidad. Vaciar completamente el armario y decidir con intención qué conservar permite recuperar equilibrio.

Lo que nunca debería volver al armario para que la energía fluya y favorezca la prosperidad, estos son los elementos que conviene descartar: Prendas que no usas, tejidos røtos o gastados, calcetines desparejados, tallas incorrectas, prendas sin ordenar, documentos antiguos y papeles innecesarios.

Con información de: La Vanguardia

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