¿Te has mirado alguna vez al espejo después de meses sin pisar la peluquería y has dicho “necesito un cambio urgente”? Sin embargo, la idea de las raíces marcadas o terminar con un contraste de colores demasiado evidente no resulta para nada atractivo.
Se llama color melting (o mechas melting), una técnica que consiste en aplicar diferentes tonalidades de forma estratégica y luego difuminarlas lograr un degradado perfecto, sin demarcaciones. Lo mejor de todo es que respeta tu color natural, ya que se trabaja a partir de él. Por eso se adapta a cualquier tipo de cabello: moreno, castaño, rubio, pelirrojo, canoso, todos pueden lucir espectacular.
Si buscas un cambio que se vea bien durante meses, que no te obligue a estar pendiente de retoques constantes y que aporte luz y movimiento a tu cabello, el melting es tu técnica. Al no haber un contraste marcado con tu base natural, el crecimiento de la raíz pasa completamente desapercibido. Además, el acabado es muy natural con reflejos que se integran armoniosamente, por lo que tu melena se verá con más brillo y movimiento. No te preocupes si tienes el pelo corto o largo, liso, rizado o con ondas, las mechas melting se ajustan a todo. Ya con esto en claro, conoce sus variaciones para que elijas a tu gusto.
No deberías intentarlo en casa. Ya imaginarás que esta técnica no es solo aplicar tinte de manera uniforme. Requiere conocimiento para seleccionar los tonos adecuados, saber dónde colocarlos, cómo fundirlos sin que queden parches y respetar los tiempos. Una mala aplicación puede dejarte con un color desigual, bandas de color o un desâstre que luego cuesta mucho más arreglar. Un profesional te garantiza un acabado hermoso y las recomendaciones adecuadas de cuidado para que prolongues al máximo los matices de tu cabello.
Con información de: El Tiempo









