Miles de familias son severamente afectadas por las inundaciones ocasionadas por las lluvias y el desbordamiento del río Cojedes, enfrentando la pérdida de enseres personales, ganado y gran parte de su producción agrícola, lo que representa un duro golpe para la economía local y el sustento de numerosas comunidades en la zona.
Los municipios de Ricaurte y Girardot son algunos de los más golpeados por esta catástrofe natural. La magnitud del desastre ha provocado no solo daños materiales a viviendas, sino también la destrucción de infraestructura vital, como la carretera Lagunitas-El Amparo, interrumpiendo el tránsito y aislando a varias poblaciones. La crecida de las aguas ha transformado paisajes enteros, dejando a su paso un rastro de desolación y la urgente necesidad de asistencia humanitaria.
Ante esta crítica situación, el gobernador de Cojedes, Alberto Galíndez, hizo un llamado urgente a las autoridades nacionales y a la comunidad internacional para obtener mayor apoyo y recursos que permitan hacer frente a la emergencia. Galíndez enfatizó la necesidad de soluciones estructurales a largo plazo, destacando la importancia de culminar la presa Las Palmas, una obra largamente esperada que sería fundamental para el control de inundaciones y el riego en la región.
Cojedes no es la única entidad venezolana que sufre los embates del clima; otros estados como Portuguesa, Mérida, Barinas, Amazonas, Delta Amacuro y Monagas también han reportado emergencias similares, incluyendo viviendas dañadas, puentes afectados y miles de personas desplazadas.
Con información de: Noticias al Día









