Al llegar a la tercera edad, muchas personas buscan mantenerse activas sin comprometer sus articulaciones ni exponerse a lësiones. Investigadores de Harvard señalan que, aunque caminar o correr son hábitos saludables, existen actividades más completas para quienes desean cuidar tanto el cuerpo como la mente. Entre ellas, destacan disciplinas como el taichí, el aikido y otras artes marciales suaves, que combinan ejercicio físico con concentración y control del movimiento.
Estas prácticas permiten fortalecer los músculos, mejorar la coordinación y trabajar el equilibrio, elementos clave para prevenir caídas y mantener la movilidad. Además, su componente mental, memorizar secuencias, sincronizar respiración y movimientos, contribuye a la agilidad cognitiva y al bienestar emocional, reduciendo niveles de estrés y promoviendo una sensación de calma y concentración.
Según los especialistas, las personas mayores que adoptan estas disciplinas regularmente muestran mejoras en fuerza, estabilidad y confianza en sí mismas, resultados que no siempre se logran con caminatas o ejercicios más tradicionales. La clave, aseguran, es la constancia: sesiones cortas, seguras y adaptadas al nivel de cada individuo, bajo la guía de instructores capacitados, garantizan que los beneficios sean sostenibles a largo plazo.
En definitiva, para quienes buscan cuidar su salud integral después de los 60, las artes marciales suaves ofrecen una combinación de movimiento, mente y equilibrio difícil de igualar. Incorporarlas a la rutina diaria no solo protege el cuerpo, sino que también fortalece la mente, mejora la postura y genera confianza para enfrentar la vida con energía y vitalidad.
Con información de: El Economista









