A sus 62 años, Ingrid Weber demostró que la persistencia es el ingrediente principal para alcanzar el éxito en la vidal. Lo que comenzó como una pequeña crianza doméstica de aves en Coronel Oviedo, se convirtió en una granja avícola, cumpliendo así el sueño de toda una vida.

Tras años de insistencia y dedicación, Weber logró formalizar su estructura de producción, convirtiendo su pasión en un motor económico para la región. El crecimiento exponencial de este proyecto fue posible gracias al respaldo financiero del Crédito Agrícola de Habilitación (CAH).

Con el préstamo obtenido, la emprendedora logró pasar de un manejo rudimentario a contar con una infraestructura robusta que hoy alberga a 6.500 gallinas ponedoras. Este impulso no solo ha consolidado su capacidad operativa, sino que ha garantizado estándares de calidad que le permiten competir con éxito en el mercado local.

Actualmente, la producción de la granja Weber trasciende las fronteras de Coronel Oviedo, llegando con frescura y calidad a las mesas de Caaguazú y Tobatí. Este avance representa la consolidación de una vida de esfuerzo y el inicio de una etapa llena de nuevas oportunidades.
Con información de: El Nacional Panamá
Foto: Redes









