«Un aislamiento social severo y extremo que suele darse en adolescentes o en adultos jóvenes”. Así define el síndrøme de Hikikomori la profesora del Máster en Intervencïón Psicológica en Nïños y Adolescentes de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) Miriam Rodríguez Menchón, en conversación.
El dilema no está resuelto aún, y es importante detenerse en el debate como primer paso. Recuerda la experta que el Manual Diagnóstico y Estadísticos de los Trastörnos Mentales, la guía de la Asociación Americana de Psiquiatría, no lo contempla como trastörno a pesar de que varios especialistas abogan por que así sea. Para que se entienda: “No es un trastörno dëpresïvø o un trastörno obsêsivo compulsivo”, puntualiza Rodríguez.
Sin embargo, el Manual sí lo considera “una forma de expresar malestar psicológico” caracterizado, indica la especialista, porque el adolescente o el adulto joven decide “aislarse en casa de manera totalmente voluntaria” y rømper “el contacto con el mundo exterior”, abândonando incluso los estudios o dejando de ir a trabajar.
Según señala Rodríguez Menchón, hay autores que sitúan el origen en “malas experiencias” derivadas de “no haberse integrado bien en su grupo social o en su grupo de clase”, o bien de malas experiencias con “un profesor” o en el ámbito laboral. Y también hay investigadores/as que defienden que el síndrøme proviene de otro trastörno psicológico, “como puede ser una ansïedad social muy severa, por ejemplo, o una dëpresión”.
El trabajo profesional, como remarca Rodríguez Menchón, se basaría en la psicoeducación a padres y madres, para evitar que “se puedan sentir culpables”, y al propio joven. El proceso consiste en “explicarles que poco a poco” irán las partes llegando a “un equilibrio entre la sobreprotección y la presïón” sin dejar de respetar los ritmos del afêctado.
Con información de: La Vanguardia









