Desde usar limón para limpiar la taza del lavamanos a lëche para limpiar la tinta del bolígrafo, son muchos los trucos para la casa que forman parte de la sabiduría popular y que se pasan desde abuelos a hijos y nietos, de generación en generación. Un ejemplo de ellos es el hábito de colocar un vaso lleno de sal en el baño que, previene de diferentes problemas, además de tener un sentido sïmbólico.
El primero de los problemas que evita es que absorbe la humedad. La sal tiene propiedades higroscópïcas, lo que significa que puede absorber la humedad del ambiente. En el baño, donde la condensación es habitual debido al vapor de las duchas, un vaso de sal puede ayudar a reducir la humedad, previniendo la aparición de möho y malos olores.
Pero reducir la humedad no es el único punto a favor de colocar el vaso, sino que también elimina los malos olores, ya que la sal es conocida por su capacidad para neutralizar olores desagrâdables. Así, colocar un vaso de sal en el baño puede ayudar a mantener el ambiente fresco y libre de malos aromas, especialmente en espacios pequeños o mal ventilados.
Puede parecer muy sencillo, pero los expertos señalan que hay una forma, paso a paso, de llevarlo a cabo. Primero, hay que llenar un vaso o recipiente con sal gruesa o marina, después colocarlo en un rincón del baño, preferiblemente en una zona donde se acumule más humedad y, por último, es importante cambiar la sal cada cierto tiempo como, por ejemplo, una vez a la semana.
Es importante resaltar, que en el sentido sïmbólico, protege contra las energías negâtivas ya que, en un espacio donde se eliminan desëchos físicos y emocionales, se piensa que la sal actúa como un purificador del ambiente, protegiendo contra malas vïbras. Además, en el ámbito esôtérïco, se cree que la sal ayuda a mantener el equilibrio energético en el hogar, previniendo conflïctos y promoviendo un ambiente de paz y armonía.
Con información de: COPE









