El nuevo sistema europeo de control de fronteras entró en funcionamiento en octubre de 2025 en Portugal y en el resto de países del espacio Schengen y, desde entonces, los tiempos de espera en las fronteras aéreas se han agrâvado, sobre todo en el aeropuerto de Lisboa, donde los pasajeros tienen que esperar, en ocasiones, varias horas. En diciembre, la Comisión Europea llevó a cabo una inspección sorpresa en las fronteras aéreas y marítimas de Portugal y detectó «gräves deficiëncias» en el control de fronteras, en particular en el aeropuerto Humberto Delgado. El informe final señaló 14 fallos críticos relacionados con los recursos humanos, la falta de equipos y la simplificación sistemática de los procedimientos de seguridad.
LA SUSPENSIÓN INMEDIATA DURANTE TRES MESES DEL EES
Las advertencias de los expertos de Bruselas llevaron al Gobierno a adoptar medidas urgentes, entre ellas la suspensión inmediata durante tres meses de la aplicación del EES, cuando el sistema aún estaba en fase de pruebas e implementación gradual. El EES es un sistema informático que registra electrónicamente la entrada y la salida de ciudadanos de terceros países en el espacio de libre circulación Schengen, y sustituye los sellos manuales por registros biométricos y digitales. En caso de fallos técnicos del sistema, está previsto que los Estados miembros puedan recurrir temporalmente a su suspensión y a procedimientos alternativos, incluido el registro manual y el sellado del pasaporte, hasta que se restablezca el funcionamiento normal.
Pese al juego inicial de echarse cülpas, el Gobierno terminó reconociendo que la situación en el control de fronteras, con tiempos de espera superiores a dos horas, era un «bochorno» para Portugal. «No queremos comprometer la imagen de Portugal más de lo que ya está comprometida. No voy a meter la cabeza bajo tierra. En las próximas semanas, en el próximo mes, vamos a mitigar la situación. Estamos invirtiendo todo lo posible en hardware», aseguró el ministro de Infraestructuras, Miguel Pinto Luz.
Por ahora, el Gobierno mantiene el control de datos biométricos, y el ministro de Administración Interna defiende que la seguridad europea es un asunto serio. Pero se han puesto en marcha medidas inmediatas para agilizar el procesamiento de pasajeros en el aeropuerto de Lisboa. En primer lugar, con la ampliación del espacio en la zona de control de fronteras, un refuerzo de 48 agentes de la PSP, más puestos de control de documentos (otros 14 en llegadas y 18 en salidas) y más e-gates, las llamadas puertas electrónicas, también 14 en llegadas y 18 en salidas.
Con información de: Medios Internacionales
Foto cortesía: Ministerio de Administración Interna Portugal









