Al cumplirse hoy, 9 de julio, el vigésimo noveno aniversario del terremotö de Cariaco (1997), el país conmemora una de las tr@gedias sísmicÄs más significativas de su historia reciente. Este evento no solo dejó una huella imborrable en la memoria nacional, sino que constituye un caso de estudio fundamental sobre la importancia de la infraestructura sismorresistente y la gestión de riesgös en centros poblados.

El 9 de julio de 1997, a las 3:24 p. m., un sismö de magnitud 6.9 sacudió la región nororiental de Venezuela. El epicentro se localizó en la falla de El Pilar, una fractura geológica activa que atraviesa el estado Sucre. La liberación abrupt@ de energía provocó una ruptura superficial que fr@cturó carreteras y generó fenómËnos de licuación de suelos, transformando terrenos en estructuras inestables incapaces de soportar edificaciones.

Balance de dañös y víctimÄs

La tr@gedia dejó un saldo humano y material de gran escala:

  • Víctim@s: 73 personas perdieron la vida, mientras que cientos de heridös requirieron atención médica urgente.
  • Infraestructura: El col@pso más crítico ocurrió en edificios públicos. El Liceo Raimundo Martínez Centeno (una estructura de tres niveles) y la Escuela Valentín Valiente sufriËron desplomes totales, resultando en pérdidas humanas dev@stadoras.
  • Servicios críticos: La inoperatividad inmediata del Ambulatorio de Cariaco, principal centro de salud de la localidad, complicó severamente la logística de atención primaria y rescate en las horas posteriores al evento.

A casi tres décadas del suceso, expertos en la materia subrayan que la tragedia de Cariaco puso al desnüdo las deficiencias estructurales en las edificaciones públicas de la época.

A raíz de este evento, Funvisis (Fundación Venezolana de Investigaciones SismológicÄs) intensificó las campañas de concientización y se revisaron los códigos de construcción en el territorio nacional. 

Fotografías: Cortesía- Archivo.

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