Especialistas en nutrición y salud metabólica han señalado que los trastornos del sueño, como el insomnio y los sudores nocturnos, suelen intensificarse a partir de los 40 años debido a fluctuaciones hormonales y cambios en los ritmos metabólicos del organismo.

Según los expertos, la incapacidad de conciliar un descanso reparador durante la madrugada un problema recurrente en esta etapa biológica responde en gran medida a la falta de nutrientes clave necesarios para sintetizar melatonina de forma natural, estabilizar la glucosa en sangre y regular el sistema endocrino.

Ante este escenario, la nutrición funcional destaca la integración estratégica de alimentos ricos en compuestos bioactivos antes de descansar. Entre las opciones recomendadas destaca la sandía, cuyo alto contenido de agua y propiedades antioxidantes favorecen la hidratación profunda y la eliminación de toxinas durante la noche, permitiendo un despertar con mayor vitalidad. El consumo sostenido de este y otros ingredientes clave constituye una herramienta fundamental para favorecer la reparación celular y restaurar la calidad del sueño a partir de la madurez.

Foto cortesía Envato

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