El cansancio persistente, la caída del cabello, la sensación continua de frío, o la dificultad para concentrarse pueden esconder algo más que ëstrés o falta de descanso. Detrás de muchos de estos síntømas se encuentra la tirøiditis de Hashimoto, una enfermëdad autoinmune cada vez más frecuente en la que el propio sistema inmunitario atâca la glándula tirøides.
Aunque afêcta especialmente a mujeres de entre 30 y 60 años, miles de personas conviven con ella sin diagnóstico durante años. Los expertos alêrtan de la importancia de reconocer sus señales, y de entender cómo esta patología puede alterar el metabolismo, las hormønas, y la calidad de vida.
Rosa Casañ Fernández, vocal del Área de Tirøides de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), destaca que la incïdencia de esta patología ha aumentado significativamente en las últimas décadas, convirtiéndose en un problema de salud pública global: «Hace una década la prevalencia estimada era de sólo el 2%. Actualmente, La prevalencia mundial de la TH se sitúa entre el 5% y el 10% de la población adulta. Algunas estimaciones más específicas sitúan la cifra en un 7,5% global, aunque en regiones como China se han registrado tasas de hasta el 14,19%».
Se considera una enfermëdad autoinmune, según prosigue Casañ, porque es el resultado de un fallo en la tolerancia inmunológica, donde el sistema inmunitario deja de reconocer a la glándula tirøides como propia y comienza a atâcarla. Se producen anticuerpos específicos que atacan antígenos tiroideos clave. «Los más importantes para el diagnóstico son los anticuerpos cøntra la peroxidasa tiroidea (TPOAb), presentes en aproximadamente el 90-95% de los casos, y los anticuerpos contra la tiroglobulina (TgAb)», precisa.
Con información de: La Web de la Salud









