Glenwood Hoskin Jr., un jubilado estadounidense de 60 años, fijó un récord tan peculiar como fascinante, dejando un desafío abierto para los grandes amantes del séptimo arte.

Este entusiasta del cine logró la marca de la mayor cantidad de películas vistas dentro de una sala cinematográfica en el lapso de un año, al acumular un total de 1.207 cintas. La hazaña equivale a un promedio diario de 3,3 proyecciones, una cifra extraordinaria que demandó no solo una enorme disponibilidad de tiempo, sino también una rigurosa planificación de su agenda cotidiana.

El ritmo de asistencia variaba según la jornada, ya que con frecuencia encadenaba varias funciones seguidas en función de los horarios disponibles, la cartelera y la afluencia de público.

Asimismo, para hacer financieramente viable semejante maratón, Hoskin optó por adquirir una membresía mensual de 28 dólares, una alternativa estratégica que le permitió reducir costos y evitar la compra individual de boletos para cada función.

Foto cortesía Envato

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