¿Te imaginas mirarte al espejo dentro de mil años? Si la inteligencia artificial acierta, la imagen que devolverá ese reflejo será más propia de una película de ciencia ficción que de nuestra realidad actual.
Un estudio visual impulsado por herramientas de IA ha generado versiones de cómo podría evolucionar físicamente el ser humano en el año 3025. ¿El resultado? Asombroso… e inquietante.
Entre los cambios más impactantes destacan cráneos notablemente más grandes, ojos desproporcionados adaptados a la vida entre pantallas o en el espacio, y una piel más oscura y gruesa, posiblemente como defensa ante los efectos del cambio climático y la exposición solar.
Además, se prevé una complexión más delgada y baja estatura, reflejo de una vida ultrasedentaria donde las máquinas harán casi todo por nosotros. ¿Nos estamos diseñando a nosotros mismos para vivir conectados y en interiores?
Pero eso no es todo, la IA también imagina un futuro donde la frontera entre cuerpo humano y tecnología se vuelve casi imperceptible. Implantes, visores integrados, extremidades robóticas y conexiones neuronales directas podrían ser parte de nuestro “nuevo look”.
Con información de: La Razón









