‘Mi amiga Eva’, lo nuevo del cineasta Cesc Gay, pone en pantalla una mujer de medio siglo que decide romper con lo que se esperaba de ella: esposa durante más de veinte años, madre de dos hijos adolescentes, trabajadora en el mundo editorial. En un viaje de trabajo a Roma brota en Eva un reconocimiento personal del deseo, de la pasión, y de que quiere volver a enamorarse antes de que su vida deje de ofrecerle sorpresas.
Lo que parecía una rutina cómoda se convierte en un punto de inflexión cuando Eva se enfrenta a su propia fragilidad, sus dudas y la necesidad de reencontrarse consigo misma. Gay prepara este personaje durante meses para capturar con honestidad cómo alguien puede sentirse válido en su incertidumbre, imperfecto en su valentía, y libre de los clichés que pesan sobre las mujeres maduras.
Nora Navas da vida a Eva con una mezcla de torpeza, fuerza, nostalgia y lucha interior; una mujer que asume su menopausia, sus miedos y sus contradicciones, pero también su derecho al deseo. A su lado, Juan Diego Botto interpreta al marido con quien Eva debe revisar lo construido. Rodrigo de la Serna aporta la chispa del deseo inesperado que la mueve a replantear lo que ha sido aceptado como normal.
La película funciona como espejo para muchas que han sacrificado lo propio por cuidar, por maternar. Trae al frente una voz colectiva que cansada de lo que implica “ser madre” como único rol, reclama ser mujer primero, con sus anhelos, emociones, impulsos. Eva habla de muchas, de aquellas que desean más que cuidar: desean vivir, amar, sentir otra vez.
Con información de: Variedades









