En el corazón de la selva tropical de Papúa, el pueblo Korowai conserva una antigua tradición, la construcción de casas suspendidas entre 10 y 35 metros de altura, símbolos de seguridad, cultura y respeto por la naturaleza tropical que los rodea que parecen flotar sobre el denso verde de la selva, creando un paisaje único e impresionante. Esta tradición es una parte esencial de la identidad cultural del pueblo, que se conserva incluso después del contacto con el mundo exterior.

Cortesía: La Nación

Las casas están construidas sobre árboles robustos, principalmente higueras conocidas localmente como wanim. Estos árboles pueden superar los 40 metros de altura y proporcionan la base ideal para las plataformas. Los materiales utilizados provienen del propio bosque: bambú, lianas y hojas de palma. Cada pieza está cuidadosamente atada, lo que garantiza su estabilidad y resistencia. El proceso de construcción es colectivo. Hombres y mujeres trabajan juntos durante varios días hasta que el suelo, el techo y los soportes están listos.

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Allí arriba, los korowai cocinan, duermen y contemplan el horizonte. Además, el viento y la altitud ayudan a mantener alejados el calor y los insectos, haciendo que el ambiente sea más agradable. Estas casas no solo son bonitas, sino también prácticas. La elevación protege a las familias de la humedad del suelo, las inundâciones y los atâques de animales como jabalíes y serpientes.

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En la antigüedad, también servían de refugio frente a tribus rivales. Por lo tanto, vivir en las alturas significaba más que comodidad, era una cuestión de seguridad. Algunos miembros de la tribu construyen casas especialmente altas, de hasta 35 metros de altura, para demostrar prestigio. Esta altura simboliza fuerza, coraje y habilidad. Sin embargo, pocas de estas estructuras extremas se utilizan en la vida cotidiana, ya que el acceso es difícil y requiere escaleras hechas de troncos tallados.

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Cada casa tiene capacidad para entre cuatro y doce personas y cuenta con un fuēgo central que sirve tanto para cocinar como para ahuyentar a los insectos. Cuando una estructura envejêce o se considera impura, la familia abąndona el lugar y construye una nueva vivienda. Aunque parte de la población ahora vive en aldeas cerca de los ríos, las casas en los árboles siguen siendo el símbolo más llamativo de su cultura y de su profunda conexión con el bosque.

Con información de: Hogar y Jardín

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