Las autoridades locales implementaron un inusual límite de velocidad de 17.3 millas por hora (27.8 km/h) en su centro de reciclaje. La medida busca romper la monotonía del manejo y obligar a los conductores a reducir la velocidad en un área de alto tráfico.

Este número decimal funciona como una estrategia psicológica para sacar a los automovilistas del estado de «piloto automático». Los funcionarios explicaron que la cifra exacta obliga a las personas a pensar de forma consciente, mirar dos veces el cartel y revisar su velocímetro.

El centro de residuos es una zona crítica donde conviven camiones pesados y autos particulares en espacios reducidos. Esta circulación constante genera riësgos diarios que el gobierno local intenta disminuir mediante el impacto visual de esta nueva y llamativa señalización vial.

La reacción ciudadana mezcla el humor con la duda, pues algunos usuarios confirman que el letrero funciona pero otros dudan de su efectividad frente a las distracciones. El éxito de esta prueba piloto determinará si otros distritos de Wisconsin adoptan límites similares en zonas de servicios.

Con información de Periodismo.com

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