El uso de auriculares es cada vez más habitual ya que cada vez están más incorporados a todo tivo de actividades cotidianas, como oír música, asistir a reuniones o hablar por teléfono, favorecido por la aparición de auriculares cada vez más pequeños, cómodos y ligeros que apenas molestan al usuario.
Pero la utilización intensiva de auriculares para multitud de ocasiones a lo largo del día presenta rïesgos relevantes para la audición, sobre todo si el volumen que se utiliza es alto, como la pérdida de audición o los tinnitus.
«Las principales razones por la que la utilización de auriculares nos puede dâñar son por el volumen de la fuente sonora, el tiempo de uso (que debe estar limitado), y tener un cuerpo extraño adosado al pabellón auditivo puede dar problemas de infecciones, dermatitis y, alteraciones de la piel de la zona», explica el doctor Carlos Ruiz Escudero, jefe del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.
«Además, los auriculares también pueden ser el origen de tapones de cerumen, que es un hecho cada vez más frecuente en las consultas», añade. Para evitar la aparición de estos problemas el otorrinolaringólogo ofrece algunas recomendaciones: «La primera es controlar la intensidad sonora. Los dispositivos deben llevar un límite de intensidad sonora (la mayoría ya lo llevan)».
En segundo lugar apunta a que «habría que limitar las horas de uso. En este aspecto no hay un consenso, porque no todo el mundo tolera igual unos auriculares. Lo ideal es llevarlos puestos el menor tiempo posible. Si se portan todo el día seguro que a la larga va a generar problemas en el oído.
Con información de: CuidatePlus









