La velocidad a la que caminas puede revelar información profunda sobre el ritmo de envejecimiento de tu cerebro: los caminantes más lentos tienen cerebros más pequeños y diferencias fundamentales en estructuras cruciales.

Puede parecer trivial, pero la velocidad con la que puedes caminar del punto A al B puede revelar mucho sobre el funcionamiento interno de tu cuerpo y de tu mente.

Las investigaciones han demostrado que la velocidad a la que caminas hacia las tiendas, el parque local o la parada del autobús puede predecir tu probabilidad de ser hospitalizado, sufrir un ataque cardíaco e incluso morir.

De hecho, la velocidad de marcha de una persona puede incluso utilizarse para revelar su tasa de envejecimiento cognitivo.

La prueba de velocidad al caminar es una forma de evaluar la capacidad funcional de una persona: su capacidad para realizar tareas diarias en la casa y mantener su autonomía.

También puede revelar qué tan frágil es una persona y predecir lo bien que responderá a la rehabilitación después de un accidente cerebrovascular.

Si bien es normal que las personas caminen más lentamente a medida que envejecen, una disminución precipitada en la velocidad de la marcha de alguien podría indicar que está sucediendo algo más grave.

«Cuando el ritmo normal de marcha de una persona disminuye, a menudo está asociado con deterioros de salud subyacentes», dice Christina Dieli-Conwright, profesora de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard, que estudia los efectos del ejercicio en el pronóstico del cáncer.

«Es posible que la persona padezca una enfermedad crónica que le haya impedido moverse tanto o haya adoptado un estilo de vida sedentario. Esto significa que, muy probablemente, ha experimentado una disminución de la fuerza muscular y la movilidad articular, lo que, lamentablemente, conlleva un mayor deterioro de la salud», afirma Dieli-Conwright.

Con información de BBC

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