“Las mujeres duermen mejor con sus perros” es una frase que ganó fuerza en redes y medios porque conecta con una realidad cotidiana: el descanso. Diversos estudios y notas de divulgación señalan que, para muchas, dormir con un perro se asocia a mejor calidad de sueño que hacerlo con la pareja o con un gato.

Esta tendencia, lejos de ser una moda, abre un debate práctico sobre rutinas, seguridad e higiene en el dormitorio. Más allá de lo viral, la evidencia académica respalda parte de esta percepción. Una investigación con casi mil mujeres adultas halló que los perros son menos disruptivos por la noche que las parejas humanas y que transmiten sensación de seguridad y confort. El dato no implica una regla universal, pero ayuda a entender por qué muchas reportan dormir mejor con su mascota.

La previsibilidad también pesa: los perros tienden a acomodarse y permanecer quietos más que otros animales, y según los reportes interrumpen menos que un compañero humano, que cambia de postura, ronca o se levanta. Esta menor disrupción se traduce en mejor eficiencia percibida del sueño.

Con información de: Clarín

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