Un evento tan insólito como fascinante captó la atención de la ciudad de Venecia. Se trata de un delfín mular, bautizado afectuosamente como Mimmo, que se adentró en las concurridas aguas de la capital de los canales. El cetáceo, que parece gozar de perfecta salud, nada con entre el constante tráfico de barcas, vaporetti y las icónicas góndolas, provocando una ola de asombro entre la ciudadanía y los visitantes.
Aunque científicamente la presencia de delfines mulares en aguas poco profundas no es excepcional, los expertos, como Luca Mizzan, señalan la sorpresa por su permanencia. Mimmo fue detectado inicialmente cerca de los accesos al Adriático en julio, pero en las últimas semanas ha escalado posiciones hasta acercarse a la Plaza de San Marcos, el epicentro turístico.
El desafío reside en que el delfín ha elegido un entorno ruidoso y ajetreado, pues «a buen seguro el ruido de los motores de los barcos y las hélices le molestan, pero se ha quedado», afirmó Mizzan. Ante la inusual y persistente presencia de Mimmo en estas áreas, las autoridades venecianas han elevado una solicitud urgênte para garantizar el bienestar del animal.
Mientras se monitorea al cetáceo en la laguna veneciana, la atención se centra en si el fascinante visitante decidirá finalmente regresar a la seguridad de mar abierto o si el carismático delfín mular continuará habituado al bullicio frente a la Plaza de San Marcos.
Con información de: El Mundo
Foto: @escursionineldeltadelpo









