No tienen patrocinadores esperando su contenido, pero han asumido voluntariamente la carga de documentar y performar su propia vida. Son trabajadores no remunerados de sus propias narrativas digitales, editores compulsivos de experiencias que ya no saben vivir sin mediar. Se graban a ellos mismos, sus sensaciones, sus superaciones, su protagonismo. El running es intercambiable: podría ser crossfit, podría ser un viaje, podría ser la maternidad. Lo importante es el yo como contenido, el yo como producto audiovisual.

Referencia: RRSS

Quizás ni siquiera se dediquen a documentar su propia vida, sino a algo que suena parecido pero es muy diferente: se dedican a vivir una vida pre-documentada, pre-editada, diseñada para ser contada. Han interiorizado tan profundamente la gramática del contenido digital que ya no pueden experimentar nada sin pensar simultáneamente en cómo se verá en pantalla. No piensan «qué duro está siendo esto» sino «qué épico va a quedar cuando le ponga la música».

Una generación que trabaja gratis como documentalista de su propia existencia. Sin contrato y sin sueldo, a veces ni siquiera con la aspiración de ver ese esfuerzo convertido en pasta algún día, pero con la disciplina de un profesional. El brazo extendido durante media carrera era la imagen perfecta de esta nueva servidumbre voluntaria: sacrificamos la experiencia inmediata para producir su versión distribuible.

Referencia: RRSSS

Ya no vivimos y luego lo contamos. Producimos contenido sobre nosotros mismos mientras fingimos que vivimos. El algoritmo ha conseguido su victoria definitiva: no necesita pagarnos para que trabajemos para él. Hemos olvidado que existe una diferencia entre correr y producir contenido sobre correr. O dicho de forma más general: entre vivir y performar la vida.

Con información de: Marca

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