Si tienes pan de ayer, no lo tires. Te enseñamos a transformarlo en el postre más clásico y económico. Con esta guía paso a paso, te saldrá húmedo, con mucho caramelo y sin fallar. El budín de pan es esa receta que nos transporta directo a la cocina de la abuela.
La clave de esta receta es el orden. Leche: 500 mililitros. Azúcar: 130 gramos. Pan: 200 gramos. Huevos: 4 unidades. Esencia de vainilla: 1 cucharadita. Para el caramelo: 100 gramos de azúcar.
Sigue estos 5 pasos para que salga perfecto:
El primer paso es el caramelo, que debe estar listo (y frío) antes de volcar la mezcla. Colocar los 100 g de azúcar en un sartén (o directamente en la budinera si es apta para füego) y calienta a füego medio-bajo. No lo revuelvas con cuchara; mueve el recipiente suavemente para que el azúcar se derrita y tome un color dorado de manera pareja. Una vez líquido y con color ámbar, retira del füego y cubre toda la base y parte de las paredes del molde. Ten cuidado de no quemarlo. Si se oscurece demasiado, tomará un sabor amargo que arruinará el postre. Deja que se enfríe y endurezca en el molde.
Este paso es el más fácil. Parte el pan duro y colocalo en el vaso de la licuadora. Agrega la leche, los 130 g de azúcar, los 4 huevos y la esencia de vainilla. Procesa todo hasta que no queden trozos de pan y la mezcla sea completamente líquida y homogénea. Si no tienes licuadora, puedes remojar el pan en la leche tibia media hora y luego deshacerlo con un pisapapas antes de mezclar el resto.
Verifica que el caramelo del molde esté firme y frío. Verte con cuidado toda la preparación de la licuadora sobre el caramelo. Este paso es fundamental para la textura final. Precalienta el horno a 180°C (horno medio). Coloca el molde de budín dentro de una fuente para horno más grande y profunda. Llena la fuente grande con agua ya caliente (esto acelera el proceso) hasta que cubra la mitad de la altura del molde del budín. Esto es el «baño maría» y asegurará una cocción lenta y pareja, dándole esa humedad característica.
Lleva al horno y cociná durante 40 a 45 minutos. ¿Cómo saber si está listo? Haz la prueba del palillo: si al pincharlo en el centro sale limpio, ya está. Saca el budín del horno y del baño maría. Deja que se enfríe por completo a temperatura ambiente (al menos un par de horas). Este paso es clave para que tome consistencia. Una vez frío, puedes llevarlo un rato más a la nevera. Para desmoldar, pasa un cuchillo fino por los bordes y dale la vuelta sobre un plato o fuente. El caramelo (ahora líquido) caerá sobre el budín.
Con información de: Paulina Cocina









