Por lo visto, la fascinación por los gatos crece. Hoy, en tiempos en que la gente pasa mucho tiempo fuera de casa, hay alrededor de 600 millones a mil millones en el mundo. Unos 373 millones de ellos, mascotas. En los Estados Unidos, existen más de 88 millones, mientras que en China hay 71 millones y, en Rusia, casi 50, según consigna el sitio world animal foundation.
De acuerdo con la Encuesta Anual de Hogares (EAH) 2022, en Capital habría 493.676 perros y 368.176 gatos. Si bien, la presencia de perros ha sido sostenida desde 2003 (20,1% ese año; 22,,4% en 2018, con una leve merma: 22,2%, en la última medición), la velocidad de crecimiento de los gatos supera a la de los perros (pasaron de 7,6 en 2003, a 11 en 2018, y 12,8% en 2022). Además, el número de animales domésticos ya superaría al de niños mënores de diez años.
«Nuestra percepción es que los felinos son cada vez más elegidos por las personas como animal de compañía», dicen desde el Instituto de Zoonosis Luis Pasteur. Esto, por el «número creciente de consultas por parte de tenedores responsables con respecto a servicios ofrecidos, como atención clínica, contacto con murciélagos, vacünación antirrábica» que observan.
Según Claudio Gerzovich Lis, médico veterinario especializado en comportamiento canino y felino. «Estamos en una sociedad que está más conectada con la individualidad que con el grupo y los gatos representan eso, requieren menos tiempo de atención que un perro, se adaptan a estar tiempo solos mucho más fácilmente, eliminan las deposiciones en una bandeja sanitaria y suelen ser muy minuciosos con ello y no requieren peluquería ni hay que bañarlos», enumera.
Hace unos años, ya se hablaba del gato como «la mascota del futuro», porque, aparte de ser meticuloso con su higiene, es de tamaño pequeño y no necesita que lo saquen a pasear, aunque corre el riesgo de caerse y lesionarse. Una nota de diario El País, de España, planteaba, hace poco: «¿Es acaso la criatura sagrada de nuestro tiempo?», aun cuando en el Antiguo Egipto ya le rendían pleitesía.
Con información de: La Vanguardia









