Después de la pandêmia se ha producido un cambio claro en la manera en que se hace uso los bares. Algunos clientes ya no van solo a tomar algo, sino que aprovechan estos espacios para trabajar con el ordenador durante varias horas, utilizando la conexión a internet y ocupando una mesa mientras consumen únicamente un café.

Esta nueva costumbre ha llevado a muchos propietarios a reaccionar. Para evitar que las mesas permanezcan ocupadas durante toda la jornada con un consumo mínimo, algunos establecimientos han optado por limitar el tiempo, retirar o restringir el Wi-Fi o incluso cobrar un importe extra por su uso.

Es precisamente lo que le ha ocurrido a Siciliana, una clienta a la que le cobraron un suplemento de 4 euros por usar el Wi-Fi del bar. Según nos cuenta, estuvo unos tres cuartos de hora y pidió un café y un pincho, por lo que considera que no estaba abusando del servicio. «No estuve eternamente», señala.

Además, añade que lo que más le molesta es que, cuando pidió el Wi-Fi, ni siquiera la avisaron. «Le dije que tenía más cara que espalda», advierte Siciliana, «nos van a cobrar hasta por respirar». ¡Dale al play para escuchar su historia!.

Con información de: BioBio

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