Diversos centros de rehabilitación animal han incorporado el uso de peluches como parte de sus protocolos de atención para crías huérfanas. Esta práctica, respaldada por la observación del comportamiento animal, busca mitigar el impacto de la separación temprana de sus madres y facilitar su proceso de adaptación.
En varios casos documentados, animales jóvenes que han sido rescatados tras quedar solos desarrollan apego a objetos de felpa. Estos elementos funcionan como estímulos de contacto que sustituyen parcialmente la presencia materna, lo que contribuye a reducir niveles de ansiedad y estrés durante las primeras etapas de recuperación.
Especialistas señalan que el contacto físico es fundamental en el desarrollo de muchas especies, especialmente en mamíferos. La ausencia de ese vínculo puede generar alteraciones en su comportamiento, por lo que el uso de peluches permite recrear, en cierta medida, condiciones que favorecen la estabilidad emocional mientras los animales se adaptan a su nuevo entorno.
Además de su función calmante, estos objetos también pueden estimular conductas naturales como el descanso, el apego y la sensación de resguardo. Esto resulta especialmente útil en refugios donde la atención individualizada puede ser limitada, permitiendo ofrecer un soporte adicional sin interferir en los procesos de rehäbilitación.
El uso de peluches se ha consolidado como una herramienta complementaria dentro de los programas de rescate, evidenciando cómo soluciones simples pueden tener un impåctø significativo en el bienestar de animales huérfanos durante su proceso de recuperación.
Con información de: La Tercera









