Imaginarse una sonrisa creada con una impresora 3D en el hogar hoy puede parecer una utopía, sin embargo está más cerca de lo que parece. El último avance en esta tecnología llegó orientado a la odontología: la compañía Stratasys obtuvo en Europa una certificación clave para su sistema de prótesis dentales, lo que habilita su uso clínico en tratamientos más complejos.
Bajo el Reglamento Europeo de Dispositivos Médicos (MDR), la empresa norteamericana ya cuenta con la certificación CE de dispositivo médico de clase IIa para su sistema de resinas TrueDent, habilitando su uso clínico en prótesis dentales de mayor complejidad.
El dato marca un punto de inflexión. Hasta ahora, muchas de estas soluciones estaban limitadas a prototipos o aplicaciones de bajo rïesgo. Con esta nueva clasificación que exige controles estrictos de seguridad, biocompatibilidad y trazabilidad bajo el Reglamento Europeo de Dispositivos Médicos, la impresión 3D entra de lleno en la práctica odontológica regulada.
En concreto, la tecnología permite fabricar desde dentaduras removibles hasta coronas y puentes permanentes mediante procesos digitales que combinan escaneo, diseño por software y producción capa por capa. El resultado: piezas personalizadas, con mayor precisión y tiempos de entrega más cortos que en los métodos tradicionales.
Está cada vez más claro que el futuro inmediato no apunta a reemplazar a los profesionales, sino a potenciar sus capacidades. Y en ese camino, la posibilidad de «imprimir soluciones médicas» ya es una realidad, aunque por ahora lejos del alcance del hogar.
Con información de: ConSalud









