Los hábitos alimenticios en Venezuela han reafirmado una marcada dependencia del trigo durante el último año. Según los datos más recientes de la Organización Internacional de la Pasta (IPO), el país registró un consumo per cápita de 12,2 kilos, una cifra que posiciona a la nación en el tercer lugar del ranking global, solo superada por potencias tradicionales en este rubro como Italia y Túnez.

Resurgimiento Industrial y Consumo Masivo

Este auge en la demanda ha impulsado directamente la actividad manufacturera local. 

De acuerdo con Mahomed Hussein, vicepresidente de Conindustria, la fabricación de pastas en el país experimentó un crecimiento del 51,6% al cierre de 2025. 

Este repunte sugiere que las familias venezolanas están priorizando el gasto en carbohidratos como fuente principal de energía y rendimiento presupuestario.

Por su parte, el sector panadero también muestra signos de una sólida recuperación. 

Tomás Ramos, presidente de la Federación Venezolana de Industriales de la Panificación y Afines (Fevipan), informó que el consumo de pan se incrementó en más de un 25%, alcanzando los 20 kilos por persona. Esta cifra representa un retorno a los niveles históricos registrados hace ocho años.

A pesar de los desafíos actuales, como la ausencia de un financiamiento bancario robusto, el sector se mantiene como una pieza clave de la economía nacional:

 * Capilaridad Logística: Con más de 8.600 panaderías, pastelerías y pizzerías, el gremio cubre el 40% de la oferta alimentaria de todo el territorio.

 * Generación de Valor: El sector es responsable de aproximadamente 300.000 empleos directos, consolidándose como la red de distribución de alimentos más importante del país.

El comportamiento del mercado durante este último período refleja no solo una adaptación de la dieta del venezolano, sino la resiliencia de una industria que ha logrado optimizar sus procesos para responder a la demanda interna de forma masiva.

Con información: Valencia informativo 

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