Expertos en nutrición y salud han identificado a la nuez como el fruto seco más completo para proteger simultáneamente el corazón y el cerebro. Gracias a su excepcional densidad nutricional, este alimento destaca por ser una de las fuentes vegetales más ricas en ácidos grasos omega-3, específicamente ácido alfa-linolénico (ALA).
Esta combinación de grasas saludables y una alta concentración de polifenoles permite combatir el estrés oxidativo y la inflamación, factores críticos en el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas y patologías cardíacas.
En el ámbito cardiovascular, el consumo regular de nueces contribuye de manera significativa a la reducción del colesterol LDL (conocido como «malo») y a la mejora de la elasticidad de las arterias, lo que previene la hipertensión y reduce el riesgo de infartos.
Paralelamente, sus beneficios para la salud mental son igualmente notables; los especialistas señalan que los nutrientes de la nuez favorecen la comunicación entre neuronas, mejorando la memoria, la concentración y retrasando el deterioro cognitivo asociado a la edad, convirtiéndola en un aliado estratégico para la longevidad.
Para aprovechar al máximo estas propiedades, los especialistas recomiendan la ingesta de un puñado diario —aproximadamente 30 gramos— de nueces en su estado natural, evitando las versiones fritas o con sal añadida. Integrar este pequeño hábito en la dieta mediterránea no solo proporciona energía de calidad, sino que ofrece una protección integral de bajo costo y alta eficacia. Con este respaldo científico, la nuez se consolida no solo como un simple snack, sino como un pilar fundamental en la medicina preventiva moderna.
Información: Agencia VN









