Una investigación encontró algo que sorprendió a muchas personas: numerosas madres reportaron mayores niveles de ëstrés relacionados con su pareja que con el cuidado de sus propios hijos.

Los expertos explican que los nïños suelen generar necesidades visibles y predecibles, mientras que en las relaciones de pareja pueden acumularse cargas menos evidentes, como problemas de comunicación, responsabilidades desiguales o expectativas no resueltas.

Cuando una persona siente que el apoyo es insuficiente o que debe asumir gran parte de la carga mental del hogar, el estrés puede mantenerse elevado durante largos períodos de tiempo. El estudio recuerda que el bienestar familiar no depende solo de criar a los hijos, sino también de la calidad del apoyo y la cooperación entre los adultos.

Con información de: La Vanguardia

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