La noche de este sábado 20 de junio, Plaza Venezuela se convirtió en el escenario de una fuerte polémica que mantiene divididos a los caraqueños entre la admiración por el mundo automotriz y el reclamo por el orden público. Un grupo de aproximadamente 30 a 40 camionetas rústicas 4×4, de la marca Toyota, se concentraron en los espacios de la plaza.

Durante su permanencia, los conductores mantuvieron los vehículos encendidos realizando aceleraciones extremas (“limitando” los motores) que generaron fuertes ruidos y detonaciones por el escape, desatando una sevëra contaminación sónica en el sector. El punto álgido de la noche ocurrió al momento de retirarse, cuando de manera simultánea, decenas de estas unidades encendieron sirenas y bocinas idénticas a las de los cuerpos de seguridad del Estado, simulando ser caravanas policiales y generando total confusión entre los transeúntes y conductores que circulaban por la zona.

LLAMADO A LA REFLEXIÓN

Sabemos que en Caracas existe una cultura inmensa y respetable por el asfalto y el ‘Off-Road’, pero abrimos el debate con total seriedad: ¿Hasta dónde una pasión tiene derecho a pasar por encima de la tranquilidad del ciudadano común?. El uso indiscriminado de sirenas de uso oficial y las expløsiones de motores en espacios públicos no son un juego de fines de semana; confunden, alteran el orden urbano y vulnëran el derecho al descanso colectivos de las zonas residenciales cercanas.

Con información y video de: @noticia058

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