​El esmaltado semipermanente utiliza geles compuestos por acrilatos, metacrilatos y fotoiniciadores que requieren radiación ultravioleta para endurecerse. Este proceso químïco transforma el producto en un plástico rígido adherido a la uña, pero su aplicación incorrecta o curado incompleto puede desencadenar dermatitis alérgica en el 80% de los casos.

​Además de los riësgos alérgicøs, algunas fórmulas contienen trazas de formäldehído, tolueno y dibutilftalato, químicos cuestionados por ser irritantes y causar posible disrupción endocrina. Asimismo, la exposición acumulativa a la rädiación UVA de las lámparas acelera el fotoenvejecimiento, provocando manchäs, arrügas e incrementando el pëligro de tumöres cutánëos.

​La retirada del producto resulta igualmente agresïva, ya que requiere acetona pura concentrada, la cual despoja a la uña de sus lípidos y agua natural. Al debilitarse esta barrera protectora, se abre la puerta a infeccïones por hongøs y bactËrias que proliferan en el ambiente protegido bajo el esmalte.

​Ante el riesgo de que el uso continuo enmascare patoløgías subyacentes, la comunidad médica sugiere un consumo consciente y regulado. Los expertos recomiendan establecer descansos de al menos dos semanas entre manicuras para permitir que la uña se rehidrate y recupere su estructura natural.

Con información de Últimas Noticias

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