El cazador de tesoros y revendedor de ropa de época Quinn Brown protagonizó uno de los hallazgos más extraordinarios y lucrativos en la historia reciente del coleccionismo deportivo. Con apenas 19 años de edad, este joven estadounidense se encontraba en una tienda de ropa de segunda mano en la ciudad de Portland cuando presenció una escena aparentemente cotidiana: alguien arrojaba una chaqueta con los icónicos colores morado y oro de Los Angeles Lakers dentro de un contenedor de liquidación y ofertas extremas.

Al acercarse a inspeccionar la prenda, Brown notó que en la parte posterior llevaba estampado el apellido Chamberlain. Consciente del potencial de la pieza, decidió pagar de inmediato los 3,07 dólares que marcaba la etiqueta de remate. Al llegar a su domicilio, el aficionado comenzó a investigar en bases de datos y registros de subastas previas para verificar la autenticidad del artículo, recordando haber leído años atrás sobre la venta de una indumentaria similar del mítico pívot por una cifra de cinco dígitos.
Tras publicar una fotografía de la indumentaria en sus plataformas digitales, la imagen captó la atención de Brahm Wachter, alto directivo de la prestigiosa casa de subastas Sotheby’s, quien identificó el valor histórico incalculable del objeto. Las peritajes confirmaron que la chaqueta fue utilizada por el hombre de los 100 puntos durante la temporada 1971 a 1972, específicamente en las Finales donde la franquicia logró su primer campeonato en Los Ángeles, así como en la campaña siguiente.

El proceso culminó este lunes cuando la prenda fue adjudicada en una puja pública por la cifra de 89.600 dólares. Para Quinn Brown, cuyo récord previo de ganancias en la reventa de prendas antiguas no superaba los 250 dólares, la operación representó un giro absoluto en su trayectoria. Mientras tanto, la historia deja un amargo recuerdo para la tienda de usados y la persona que descartó la prenda sin sospechar que sostenía una reliquia dorada del baloncesto mundial.
Con información de: Mundo Deportivo









