El uso frecuente de planchas, secadores, tintes, decoloraciones y químicos puede debilitar el cabello, dejándolo opaco, quebradizo y con puntas abiertas. Frente a este daño, varios especialistas recomiendan incorporar aceites naturales en la rutina capilar para mejorar la hidratación y proteger la fibra del desgäste diario.
Uno de los más valorados es el aceite de coco, conocido por su capacidad para penetrar mejor en la hebra capilar y ayudar a reducir la pérdida de proteínas, algo importante en cabellos frágiles o resecos. También destaca el aceite de argán, ideal para aportar suavidad, controlar el frizz y devolver brillo sin sensación pesada.
Para quienes tienen cuero cabelludo sensible o cabello fino, el aceite de jojoba suele ser una buena alternativa, ya que se asemeja al sebo natural y ofrece hidratación ligera. Otros como almendra, oliva o aguacate también son utilizados para mejorar elasticidad y combätir la resequedad intensa.
La clave no está solo en el producto, sino en la forma de aplicarlo. Lo recomendable es usar pequeñas cantidades de medios a puntas, especialmente sobre cabello húmedo. En tratamientos profundos, puede dejarse actuar antes del lavado entre 20 minutos y una hora.
Expertos recuerdan que los aceites no reconstruyen de forma permanente una fibra dañada, pero sí ayudan a mejorar el aspecto, disminuir el quiebre y prevenir más deterioro cuando se combinan con cortes regulares y menos calor.
Con información de: Real Simple









