Un reciente análisis científico plantea que las plumas de algunas aves podrían estar experimentando cambios evolutivos relacionados con el aumento de las temperaturas globales, lo que les permitiría mejorar su capacidad para liberar calor corporal hacia el entorno, incluso hacia el espacio en forma de radiación térmica.
De acuerdo con el estudio, las aves no solo utilizan sus plumas para volar, aislarse del frío o atraer parejas, sino que ahora también podrían estar adaptándose a un planeta más cálido mediante modificaciones en su estructura y comportamiento para mejorar la regulación térmica.
Los investigadores explican que estas adaptaciones estarían vinculadas a la necesidad de sobrevivir a episodios de calor extremo cada vez más frecuentes, lo que obliga a ciertas especies a optimizar la forma en que disipan energía térmica desde su cuerpo hacia el ambiente.
El fenómeno se relaciona con el hecho de que los cuerpos emiten calor en forma de radiación infrarroja, y bajo determinadas condiciones, parte de esa energía puede escapar hacia capas altas de la atmósfera o incluso hacia el espacio, lo que ayuda a enfriar a los animales expuestos a altas temperaturas.
Aunque el hallazgo aún está en estudio, los científicos advierten que el cambio climático inducido por la actividad humana ya está influyendo en la evolución de las especies, modificando no solo su comportamiento, sino también características físicas como el plumaje.
Con información de: National Geographic España









