En el centro del Mar Mediterráneo occidental se encuentra Cerdeña, la segunda isla más extensa perteneciente a Italia, y donde un buceador aficionado hizo el sorprendente hallazgo de monedas de bronce del siglo IV. Estas piezas de metal resultaron ser en su mayoría follis, una pieza de bronce que se introdujo durante la reforma monetaria de Diocleciano, un verdadero tesoro escondido en el fondo marino, descansando en las praderas marinas y cubierto con la arena.
Cada una de ellas pesaba alrededor de diez gramos y llevaban una fina capa de plata. “A principios del siglo IV, las follis conectaban a personas de todo el imperio”, menciona el medio. Luigi La Rocca, director general de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje del Ministerio de Cultura de Italia, indicó que este tesoro “encontrado en las aguas de Arzachena representa uno de los descubrimientos numismáticos más importantes” de los últimos tiempos.
“Todas las monedas se encuentran en un estado de conservación excepcional. Incluso las pocas monedas dañadas aún conservan inscripciones legibles”, reseña una publicación de The Guardian que cita al Ministerio de Cultura de Italia.
El buceador que detectó el metal alertó a las autoridades y estas se encargaron de documentar el hallazgo que involucra entre 30 mil y 50 mil monedas de bronce del siglo IV. Aunado a estas piezas también se encontraron fragmentos de ánforas, es decir, cántaros de cuello largo que usaban los antiguos griegos y romanos.
Aunque en la numismática las monedas de bronce del siglo IV son piezas que pueden alcanza altos precios para los coleccionistas, este alijo descubierto en el lecho marino cerca de Arzachena, en la costa noroeste de Cerdeña, tiene un valor histórico. Estas monedas se considera una pista de la economía y la política del mundo romano y de la transformación de las transacciones que estos hacían en la época.
Con información de: Earth









