Un equipo internacional liderado por la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) ha logrado documentar por primera vez una vocalización animal que incorpora tanto elementos innatos como aprendidos, ofreciendo una nueva mirada sobre el origen evolutivo de la comunicación. Esta investigación, publicada en Nature Ecology & Evolution, reporta que más de veinte especies de aves alrededor del mundo emiten una llamada muy semejante al detectar aves parásitas como los cucos.

Los investigadores observaron que estas aves reaccionan instintivamente a la señal sonora, aproximándose primero de modo automático, pero luego aprenden a asociar el sonido con la presencia del parásito. Así, el canto combina una base heredada con un matiz adquirido por experiencia, algo hasta ahora no documentado en el reino animal.

Para comprobar este fenómeno, el equipo realizó experimentos de reproducción de sonidos y exposición visual a los parásitos para estudiar las respuestas de las aves frente a distintos estímulos. Los resultados muestran que este aprendizaje social no solo modifica las respuestas inmediatas, sino que moldea cuándo y cómo las aves producirán esa vocalización en el futuro.

Más allá de sus implicancias ornitológicas, este descubrimiento cuestiona la frontera rígida entre los sistemas de comunicación animal y el lenguaje humano. Sugiere que expresiones aprendidas pueden desarrollarse sobre una base instintiva y que esa transición pudo haber sido un paso clave en la evolución del habla.

Con información de: DW

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