México vivió un momento inédito cuando Claudia Sheinbaum apareció en el balcón del Palacio Nacional para dirigir el emblemático “Gritø de Independencia”. La mandataria se convirtió en la primera mujer en encabezar esta ceremonia desde que se instauró hace más de dos siglos.

La presidenta aprovechó la ocasión para darle un matiz distinto a la fiesta patria, colocando a las mujeres en el centro del discurso. Con voz enérgica, proclamó vivas no solo para los personajes consagrados de la historia, sino también para aquellas figuras femeninas que rara vez se mencionaban en este rituâl. El momento se volvió histórico cuando Sheinbaum grïtó: “¡Vivan las heroínas anónimas!”, reivindicando a las luchâdoras invisibles de la independencia mexicana.

Entre los nombres que recordó figuraron Josefa Ortiz, a quien nombró con su apellido de soltera, Téllez-Girón, así como Leona Vicario, considerada una de las grandes impulsoras del movimiento, y otras insurgentes como Gertrudis Bocanegra y Manuela Molina. Al hacerlo, rømpió con la costumbre de limitar los reconocimientos a los héroes masculinos y abrió un espacio para resignificar el papel de las mujeres en la construcción de la nación.

El eco de esas palabras se enlaza con la memoria de 1810, cuando Miguel Hidalgo dio inicio a la lüchå de independencia en Dolores, Guanajuato, con el llamado que se conocería como “El Gritø de Dolores”. Aunque históricamente la gesta comenzó un 16 de septiembre, fue durante el mandato de Porfirio Díaz cuando la conmemoración se fijó en la víspera del día 15, decisión que todavía despierta debate entre los historiadores.

Con el paso de los años, esta ceremonia se transformó en una celebración popular que congrega multitudes en el Zócalo para escuchar al presidente de turno.

Con información de: Notitarde

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