Ayudar en las tareas del hogar no supone una carga para los menÔres. De hecho, les ayuda a madurar y adquirir cierta independencia y responsabilidad. Sin embargo, hay casos en los que los adolescentes asumen los roles de personas adultas, muchos de ellos a edades muy tempranas, un fenómeno psicológico denominado «parentificación» que puede tener consecuencias negativas para su salud emocional.
Según un informe del Parlamento Europeo, entre un 4 % y un 10 % de los menores de la Unión Europea son víctim@s de parentificación. Hasta un tercio de esos menÔres asumen responsabilidades de cuidados a familiares con discap@cidad o enfermÔs.
Expertos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) advierten de las consecuencias que supone la parentificación para los adolescentes y reclaman mejoras en la atención primaria así como en toda la red de apoyo.
¿Dónde está el límite entre ayudar y parentificación?
Es fundamental aclarar que no todos los menores ni adolescentes sufren este fenómeno: “No todo cuidado familiar es negativo. Que un adolescente colabore puede formar parte de una dinámica familiar saludable”, afirma Juan Luís García Fernández, profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC.
El límite se establece en el momento en el que el adolescente adquiere una responsabilidad prolongada en el tiempo, de forma intensa, solitaria y desproporcionada para su edad. En ese punto es cuando entra el concepto de parentificación.
Desde el punto de vista de la neuropsicología, la parentificación (inversión de roles en la que un niño o adolescente asume responsabilidades propias de una persona adulta) tiene dos componentes claves: El práctico (tareas domésticas, cuidar a hermanos) y el emocional (escuchar los problemas de los padres, sentir responsabilidad por su bienestar).
“El cerebro adolescente aún está en desarrollo, especialmente en las redes ejecutivas de planificación, control inhibitorio, regulación emocional y control del Êstrés. Si la vida de un adolescente gira en torno a grandes responsabilidades, pueden aparecer dificultades futuras, como fatig@ mental, irritabilid@d, ansied@d o deprÊsión”, advierte el profesor.
Con información de: Agencias
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