Cada vez son más las personas que eligen sacarse los zapatos al llegar a casa, no solo por limpieza o por costumbre, sino porque buscan una sensación de alivio físico y emocional.
Estar descalzo puede simbolizar la necesidad de conectar con el presente, liberarse de estructuras externas y volver a un estado de autenticidad. Así como los zapatos nos preparan para enfrentar el mundo exterior, sacárnoslos puede representar el deseo inconsciente de dejar afuera todo lo que pesa o incomoda.
Estudios en psicología ambiental sostienen que el hogar es una extensión del yo, un espacio donde podemos ser quienes realmente somos sin los filtros sociales. En ese contexto, los zapatos representan una barrera simbólica entre el “yo social” y el “yo íntimo”.
Aquellas personas que evitan usar zapatos dentro de casa suelen tener un vínculo más profundo con su interioridad, mayor necesidad de introspección y deseo de habitar sus emociones sin distracciones externas. Para muchas, sacárselos es una forma de protección energética, de marcar el límite entre lo público y lo personal.
Con información de: El Tiempo









