Entre los sitios históricos más emblemáticos del planeta, uno destaca no solo por su valor patrimonial sino también por la enorme cantidad de visitantes que recibe cada año. La Ciudad Prohibida, en Beijing (China), encabeza actualmente los rankings globales de turistas, superando incluso a monumentos tan icónicos como la Torre Eiffel en Francia y la Estatua de la Libertad en Estados Unidos.
Situado en el corazón de la capital china, este vasto complejo palaciego fue el centro del poder imperial durante más de cinco siglos, desde la dinastía Ming hasta el fin de la dinastía Qing (1416‑1911). Con más de 980 edificios distribuidos en un diseño simétrico impresionante y techos dorados que relucen bajo el sol, la Ciudad Prohibida es un tesoro arquitectónico y cultural que atrae a viajeros de todas partes del mundo.

De acuerdo con datos de portales especializados en turismo, este sitio histórico recibe un promedio de 19 millones de visitas al año, cifra que lo posiciona por encima de otras grandes atracciones internacionales como la Torre Eiffel, que recibe millones de visitantes anualmente, y la emblemática Estatua de la Libertad.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el recinto no solo cautiva por su inmensa escala y belleza, sino también por su importancia histórica. Con jardines tradicionales, patios milenarios y cerca de 10 000 aposentos que conservan muebles y obras de arte antiguos, la Ciudad Prohibida ofrece un viaje directo a la historia de las dinastías chinas y su legado cultural.
Otros monumentos destacados por su afluencia turística incluyen las Pirámides de Giza en Egipto, que atraen a más de 14 millones de visitantes al año, y la Gran Muralla China, con alrededor de 11 millones de turistas anuales. Aunque todos son símbolos emblemáticos de la historia humana, ninguno supera, según estos registros, la concurrencia que recibe la Ciudad Prohibida en la actualidad.

Con información de: UNO









