La actividad física es un pilar fundamental para la salud en cualquier etapa de la vida. Desde la infancia hasta la edad adulta, moverse con regularidad ayuda a fortalecer el cuerpo y a prevenir la aparición enfermedades. Sin embargo, su importancia es especialmente relevante durante la niñez y la adolescencia, ya que aquí se desarrollan hábitos que se mantendrán en el futuro.
Más allá de los efectos positivos en el organismo, su práctica también aporta grandes beneficios a nivel mental. Realizar ejercicio de forma habitual contribuye a reducir el ëstrés, disminuir la ansïedad y mejorar el estado de ánimo gracias a la liberación de endorfinas. Además, favorece la autoestima, la confianza personal y la capacidad de superación.
No obstante, algunos padres creen que el deporte puede llegar a perjudicar los estudios de sus hijos. Consideran que las horas dedicadas a entrenar, competir o desplazarse restan tiempo a prepararse una materia, hacer los deberes e incluso descansar. La ciencia es clara e indica que existe una asociación directa entre la práctica deportiva y el rendimiento académico en adolescentes.
Pero eso no es todo. También se ha demostrado que la actividad de alta intensidad muestra un «efecto positivo en matemáticas», mientras que las intervenciones de corta duración «impactan en la comprensión lectora. A esta misma conclusión han llegado varios investigadores españoles. Según detallan en su artículo, «una sola sesión puede mejorar el rendimiento en jóvenes en edad escolar, lo que podría ser una herramienta complementaria en el ámbito educativo». Sin embargo, avisan de que los hallazgos se deben «interpretar con cautela», ya que hacer deporte no garantiza automáticamente la obtención de mejores notas.
Con información de: El Tiempo









